CIUDAD PERDIDA, Sierra Nevada de Santa Marta
La Ciudad Perdida, también conocida como Teyuna (origen de los pueblos de la tierra), fue primeramente avistada por un profanador o huaquero, Julio César Sepúlveda, en el año 1975, sin embargo, el año oficial de su descubrimiento es 1976, cuando por medio del Instituto Colombiano de Antropología se dio a conocer, y por consiguiente fue restaurado casi en su totalidad.
Por medio de estudios arqueológicos, se pudo determinar que este complejo poblado fue construido alrededor del 660 d.C, habitado allí y en los alrededores por tribus Kogui, Arawak y Arsari, hasta 1570 d.C aproximadamente, época en que fueron desalojados por la colonización española, que a partir de 1525 y por 100 años más, incendiaron las poblaciones; sin embargo, debido a las dificultades del terreno, los colonos no construyeron nada en la región, y tanto Teyuna como el resto de los municipios fueron cubiertos por selva.
Es uno de los 250 municipios Tayronas, ubicados en la Sierra Nevada de Santa Marta, entre una altura de 900 y 1200 metros sobre el nivel del mar. Es un conjunto de 140 terraplanes, intercomunicados por caminos de piedra y escaleras laterales que aseguraban el acceso fácil a las plantaciones, y a las otras poblaciones con las cuales comerciaban la pesca y la sal marina. Hoy en día, la Ciudad Perdida ocupa un territorio de 35 hectáreas que incluyen el Parque Nacional Natural Tayrona.
La ciudad se construyó sobre un sistema de terrazas desde 50 hasta 800 m2 construidas en piedra y tierra apoyadas en muros de contención de hasta 12 metros de alto apoyados en puntales y contrafuertes basándose en el principio de contención por gravedad, por el cual se le presiona al terreno una cantidad de peso suficiente que no permita el deslizamiento de las estructuras, pero con una pendiente del 10% hacia el exterior para controlar el flujo de agua lluvia, que era de 2000 a 4000 mm anuales. Esto estaba acompañado con una red de distribución de estas aguas que evitaban la erosión de las laderas, y las dirigían a los cultivos, contando así con un sistema semejante al acueducto y alcantarillado. Estos sistemas se estiman que sostenían a una población de entre 1400 y 3000 habitantes.
Estaba constituida por casas para habitar y lugares sagrados conocidos como “Nuhue”. Los cimientos de las casas se realizaban excavando la tierra hasta llegar al fondo rocoso de la montaña; desde allí se rellenaba hasta la superficie apisonando tierra con gravilla por capas. Los materiales para la construcción eran extraídos del bosque de manera manual. Para la estructura se utilizó madera de árboles, especialmente de palma, con paredes de adobe y para el techo se utilizó varas y hojas de palma, que con precisión cubrían, de abajo hacia arriba y por grupos de 5, con la densidad necesaria para que no pasase el agua de lluvia. Las casas ceremoniales, por su importancia espiritual, fueron parcializadas. Se construyeron siempre dos para hombres y una para las mujeres. Como aspecto determinante, las puertas de las casas ceremoniales masculinas siempre siguen la dirección del recorrido solar.
Las terrazas se forman por conjuntos de basamentos o “anillos”, en los cuales se apoyan las construcciones, que tienen distintos usos dependiendo del tamaño: Los de 12 m2 eran utilizados para ceremonias espirituales; los de entre 12 y 50 m2 eran para viviendas y los semi-circulares eran para almacenamiento de víveres.
La ciudad perdida, o como la denominan los indígenas, “el lugar dónde los hombre se hacen piedra” se considera patrimonio de la humanidad por la UNESCO.